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Reflexiones cinematográficas

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José Miguel Herrera Romero Mi querida Sal (una gran y querida amiga, que llamaremos así para no despertar sospechosismos), me compartió alguna vez un tesoro: ella había visto varias veces la película Romeo y Julieta y, cada vez que lo hacía, provocaba estar a solas, de noche, donde nadie la viera, para poder llorar a gusto en cada ocasión que la peli le provocaba. Aquello le resultaba una dicha. Un gran atleta que conocí, mi querido Rodrigo (así le digo), me contaba que llevaba al menos 5 lecturas de El nombre de la rosa. ¡Le encanta esa novela! Tipazo este buen amigo, dejó la natación por irse a trabajar con indígenas en Chiapas. Kiara, una de mis tesoros, es una lectora empedernida. Devora novelas y (hay que leer lo siguiente muy rápido y en voz  alta para captar su espíritu) los llena con pos it de colores recortados que se ven más lindos conforme a un código que ella misma diseñó: azul es para las ideas que le gustan y le parecen importantes y le hicieron reir genuinamente y qu...

Ser cristiano

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 José Miguel Herrera Romero Queridas hijas: Justo en la víspera de mi cumple 51, les escribo precisamente para celebrar con ustedes un gran descubrimiento de lo que implica crecer y ser uno mismo. Me ha sido concedida una experiencia que no me resisto a compartirles.  Ya quedó, según mi parecer, la primera etapa en el acomodo de la biblioteca del agüelo. Si. Es una biblioteca. Puf. Deben ser al menos 5 mil ejemplares, entre folletos, libros, enciclopedias, libritos, librotes, etc. Es parte de los preparativos de la reunión que la agüela organiza con sus amigas para celebrar su próximo cumple. Les platico. Al agüelo no le sube el agua a la azotea. Es decir, se le va la onda. Eso significa que de pronto se distrae con cualquier cosa, y con eso de que vienen a vivir a su cabecita los hermanos Halz y Eimer, pues de pronto se le olvida qué medicina debe tomar o a qué se acerca a la puerta con la llave... Sin embargo, junto con esos despistes pude re-conocer una parte descuidada por...

Mientras tanto, en Tula…

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José Miguel Herrera Romero Es martes. He baldeado ya más de 20 cubetas de lodo tratando de sacar el agua que "se metió" en el invernadero: el agua empuja de abajo hacia arriba. Es medio surrealista esta jornada. Trabajo en un invernadero en Tula de Allende, Hidalgo. Con precauciones tomadas desde su instalación, pusimos camas de siembra elevadas, que protegieron los cultivos de las lluvias excesivas, pero los encharcamientos en pasillos fueron inevitables. Tuvimos al menos 3 días con lluvias intensas y laaaargas. Tan sólo el lunes llovió por más de 8 horas. La casa se inundó y despertó a todos los habitantes con encharcamientos por todas partes. Fue una noche larga, sin dormir, baldeando y baldeando. No hay manera de que filtre tanta agua de lluvia en el suelo. Así que todo desborda. Mientras trato de sacar agua del invernadero, sobrevuelan los helicópteros sobre nosotros. El río Tula desbordó anoche y, adicionalmente, tuvieron que desahogar agua de la presa porque su estruct...

Machismo autómata

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José Miguel Herrera romero Estoy harta. Siempre es lo mismo. Me dejas esperando. No puedo planear mi día. Ni organizar mis tiempos, esperando siempre a que llames, a ver a qué hora, a ver  qué día, si es que eso sucede esta semana. Me entero de tus planes el mero día, a última hora; ni siquiera se si puedo quedarme en la cama por la mañana, porque en cualquier momento su majestad puede llegar. Como no mandas mensajes… Parece que sólo estoy cuando quieres usarme. Así no se puede construir ninguna relación. Pensándolo bien, no se puede construir nada. Pero tu dices que tenemos una relación y que me tienes confianza, pero ni recuedas mi cumpleaños ni aniversarios… Ya dice Serrat “vienes en mi busca cuando necesitas cuartelillo y, en cuanto lo consigues, me dejas y te vas…” . Justo así me siento. Pero ni enojarme puedo, porque cuando te vas de juerga me quedo aquí, la idiota esperando, pendiente de que llegues completo y sin daño. No deja de preocuparme tu integridad. Y dices que no er...

¿Cortar o no cortar? esa no es la cuestión

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José Miguel Herrera Romero Y sigue el verano. Estos días, crías de golondrinas en el rancho de Tula ya comienzan a volar. Este lunes que llegamos mi compañera y yo, los asustamos y nos asustaron con sus repentinos vuelos multitudinarios. Podría decir que había tráfico pesado en el área de aprendizaje de vuelo, en una especie de estilo Montessori. Cada ave vuela por donde quiera y los padres hacen lo que pueden para atender a sus crías. Y así comenzó la semana. Los resultados de varios meses de trabajo se comienzan a ver. Ya está en proceso de deshidratación el orégano orgánico para sazonar guisos mexicanos, tan tradicionales de las próximas fiestas patrias. Por otra parte, ya tenemos primeros cortes de menta y hierbabuena para infusiones. Bueno, eso de primeros cortes… Son al menos dos horas agachado para cortar y cortar. Unas plantas extrañas, al menos para mi, la menta y la hierbabuena. Se extienden por toda la cama de siembra y llenan todo el suelo. Para un fulano urbano como yo, me...

la no intervención o el cultivo orgánico

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José Miguel Herrera Romero Hace algunos años, visitando el glorioso estado de Pijijiapan, Chiapas (hay que decirlo así porque si no se cabrean los buenos y peleoneros amigos de allá, jeje), sucedió que tuve que aprender a caminar mirando hacia la copa de los árboles: en cualquier momento podía caer un delicioso y maduro mango. Otro tanto me tocó ver años después en la parte baja de Veracruz, en municipios cerca de las costas. Una cantidad impresionante de fruta se apila como desperdicio, que cae de los árboles con tanta abundancia como la lluvia. Estos días de verano, en Tula, Hidalgo, el clima es cálido. Allí, en el rancho donde trabajo, los mantos acuíferos están muy cerca de la superficie. Es decir, si cavamos un pozo, en menos de un metro nos toparemos con agua. Ahora, con las lluvias, las plantas crecen por todas partes, los árboles reverdecen y se nota que, mientras en primavera todo florecía, ahora ya se dejan ver frutos en los árboles y los alimentos están listos para corte: ca...

¡A los tiempos oscuros!

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José Miguel Herrera romero Tengo las manos deshechas, rasposas y el cuerpo molido por las demandas de trabajo en el campo. Ha llegado el verano y con este, los cultivos que comenzamos a principios de año ya están en etapa de cortes. En el rancho de Tula, donde trabajo, hay un nido de golondrinas, que son mis agradables vecinas. Parece que tuvieron diarrea, porque han formado ya costras de estiércol por todas partes. Jejeje. Por cierto, esos poyuelos ya se asoman desde sus nidos para buscarme. Apenas establecemos contacto visual, levanto el dedo y, aunque hay metros de distancia entre nosotros, abren el pico como si esperaran que les diera de comer. En los relatos de caballería, la llegada del solsticio de verano tiene cerca la fiesta de san Juan, el día en que hay que saltar una fogata pidiendo un deseo. Hay que hacerlo porque, al día siguiente, es el inicio de un mito que refiere a trabajos personales, a la introspección que nos hace mejorar: los tiempos oscuros han llegado. ¿Por qué ...